Este estudio se centra en Guinea Ecuatorial y Filipinas, dos áreas donde se implantó la lengua española, pero por diferentes motivos ha desaparecido, permanece como lengua secundaria o ha evolucionado en lenguas criollas. Ambos países tienen varios rasgos en común relacionados con la adquisición del español. Según John Lipski, "Philippines is the only former Spanish where the Spanish language was never acquired by the majority of the native population, and which replaced no native language. Among the other former colonies, only Equatorian Guinea shows a similar profile..." (Lipski, 2001)

Si se sigue un criterio geográfico y se cuenta España como “centro” del imperio, ambas regiones suponían los “límites” o “extremos” del imperio español. Estas áreas no fueron consideradas con la misma importancia con que se trató a las colonias Americanas, en la que se centró el dominio político, social, y lingüístico. Otra zona “periférica” es Nuevo México , como extremo norte de las colonias en América, área que ha estudiado Megan Simpkins.

También se pueden considerar como un ejemplo de español en “extremos” geográficos el judeoespañol, sefardí, o ladino, cuyos hablantes se extendieron por África y Asia hasta Turquía, y posteriormente se establecieron en Israel y Estados Unidos. Amanda Keiffer analiza el ladino y Brandon Rigby se centra en la situación de esta lengua desde la posguerra hasta la actualidad .

Casi todos los autores estudiados citan a John M. Lipski, por tanto este artículo se centra en sus investgaciones.



Contexto histórico.


La expansión del castellano está relacionada con la política imperialista de los reinos de Castilla y Portugal. Según Clancy Clements, los motivos por los que ambas coronas comenzaron a conquistar nuevos territorios eran “…the wish on the part of the aristocrats in both kingdoms to extend the Reconquista to Morocco in order to acquire more land. Perhaps more important, however, was that both Portugal and Castile were in need of a steady source of North African grain because of the low supply on the peninsula. The most pressing motive, however, for aristocrats as well as the bourgeoisie, was a desperate need for gold…” (Clements, 2009, p.39)

Sean cuales fueren los motivos, ambos reinos trasladaron su rivalidad a las colonias. Este enfrentamiento se reflejó en la política lingüística colonial. Según Carol Klee y Andrew Lynch, citando a Heath, “Los Reyes Católicos decretaron la imposición de prácticas sociales y culturales cristiano-castellanas tanto para los infieles en la Península Ibérica como para los indios en las colonias (Heath, 1972ª: 26)” (Klee y Lynch, 2009, p 116). Sin embargo, las intenciones de la metrópolis chocaron con la realidad de los españoles que acudían a las colonias: “Los franciscanos y dominicos que acompañaban a las expediciones consideraron la evangelización de los indígenas como su tarea principal.

Por eso, a pesar de la política oficial de la Corona que veía la difusión del idioma castellano como un elemento esencial de la expansión del Imperio español, los frailes aprendieron las lenguas indígenas y evangelizaron a los indios en esas lenguas” (Klee y Lynch, 2009, p.116). El conflicto entre leyes metropolitanas y realidad colonial se prolongó con los cambios en política lingüística. En 1550, Carlos I decretó que los frailes enseñaran castellano a los nativos. Sin embargo, “los edictos no llegaron a cumplirse dada la realidad cotidiana de los pobladores de la Nueva España” (Klee y Lynch, 2009, p.118). Felipe II revocó las leyes dictadas por su padre y decretó que “el náhualt, como instrumento de conversión religiosa, fuera la lengua oficial de los indios de la Nueva España” (118).

Entre los siglos XVII y XVIII, “los monarcas insistieron en la enseñanza del castellano mientras que los religiosos respondieron a sus decretos documentando la realidad social y lingüística de la colonia” (118). Esta situación se prolongó hasta la independencia de las colonias.
Sea como fuere, el español se extendió por las colonias y hoy es lengua oficial en veintiún países. No sucede así en Filipinas, y en Guinea Ecuatorial es lengua cooficial con el francés y el portugués. En este ensayo se analiza la situación actual del español en ambos países y las causas por las que no se implantó como lengua mayoritaria.



El español en Filipinas ñol aristocrático filipino y el E


Rasgos específicos del español en Filipinas

El español aristocrático filipino y el ECF comparten rasgos fonéticos, en lo que Lipski llama “a pan-Philippine linguistic matrix” (Lipski, 2001). Estos rasgos especiales son:


El español filipino criollo o chabacano


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Zonas en las que se habla chabacano.
http://www.comunidadtulay.com/

Varias estudiantes hablando zamboangano. Nótese que el locutor habla español castellano.
http://www.youtube.com/watch?v=dydy2xoPyOo













Academia Filipina de la Lengua Española


El español en Guinea Ecuatorial

Segun Klee y Lynch, Guinea Ecuatorial se convirtio en propiedad espanola en 1778, fruto de un intercambio entre Espana y Portugal. "A cambio, Espana le concecio a Portugal los derechos al oeste del meridiano 50" oeste del lo que hoy es Brasil" (Klee y Lynch, 2009 p 107)


Bibliografía

  • Clements, Clancy. The Linguistic Legacy of Spanish and Portuguese. Colonial Expansion and Language Change. Cambridge University Press, Cambridge, 2009.
  • Lipski, John. Chabacano/Spanish and the Philippine linguistic identity. - Este y más artículos se encuentran en su página web: http://www.personal.psu.edu/jml34/
  • Mar-Molinero, Clare, Stewart, Miranda. Globalization and Language in the Spanish-Speaking World. Palgrave Macmillan, Hampshire, 2006
  • Klee, Carol, Lynch, Andrew. El Español en Contacto con Otras Lenguas. Georgetown University Press, Washington DC, 2009.


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El futuro del español