El español es una lengua con mucha variedad. Se puede categorizar las variedades, o dialectos, como en cualquier lengua, según varias divisiones, pero muchas veces, las líneas no son muy claro como que en la mayoría de los casos de variación lingüística, hay más de un tipo de variación que influye cualquier fenómeno que se puede describir. En general, cuando se habla de un dialecto o una variedad, es un concepto en contraste con la lengua estándar. Sin embargo, la definición lingüística incluye el estándar (Pharies, 2007, p. 189), y aún el estándar de muchas lenguas con hablantes ubicados en regiones geográficas muy diferentes, tiene variaciones de qué es el estándar también (Holmes, 2008, p. 77). Por ejemplo, mientras que durante un tiempo, el inglés estándar británica era el único estándar para la lengua, hoy día existe un inglés americano estándar y un inglés australiano estándar, etc., que son todos el autoridad lingüístico prestigioso dentro de su región geográfica (Holmes, 2008, p. 128).
Fuera de esta distinción entre la idea de la lengua estándar y no estándar, todavía se puede hablar de cada versión de una lengua en términos de sus variaciones según la región geográfica, que se llaman geolectos, las variaciones según factores sociolingüísticos (como posición socio-económico, educación, etnicidad, edad, sexo, etc.) que se llaman sociolectos, las variaciones tras el tiempo, o variación diacrónica (Penny, 2006, p. 19), y también de factores más individualistas como los registros y estilos diferentes que una persona usa para situaciones distintas o para expresar o crear su identidad (Holmes, 2008, p. 235). Debido a la historia larga y complicada del español, que cubre tantas regiones diferentes, todos estos factores de variación dentro de una lengua, y también las influencias de otras lenguas en contacto con el español, confluyen para crear mucha variedad en niveles diferentes.
Categorización de geolectos del español peninsular
El español peninsular se divide básicamente en dos dialectos, el castellano estándar del norte y el andaluz del sur. Hay varios rasgos fonológicos que destacan como marcas de las diferencias entre los dos dialectos. Primero, unos fonemas del castellano medieval evolucionaron de maneras diferentes en el norte y en el sur. Las fonemas africadas [ʦ] y [ʣ] se neutralizaron en la fricativa interdental sorda [θ] en el castellano y la fricativa lamino-dental sorda [s] en el andaluz, las fricativas [s̺] y [z̺] se neutralizaron en la fricativa apico-alveolar sorda [s̺] en el castellano y la [s] lamino-dental en el andaluz y las fricativas [ʃ] y [ʒ] se neutralizaron en la fricativa uvular sorda o “jota fuerte” [χ] en castellano y la fricativa velar sorda [x] o, aún más frecuentemente, la fricativa glotal sorda o “jota suave” [h] en el andaluz (Pharies, 2007, pp. 195-197). Estas evoluciones diferentes de las dos regiones han hecho que hasta hoy día, en el castellano estándar peninsular, hay una distinción en que se pronuncian las letras Z, Ce, Ci como [θ] y la letra S como [s̺]. En cambio, en el variante andaluz, no se distinguen entre estas dos fonemas y se pronuncian Z, Ce, Ci y S como [s], el fenómeno que se llama el seseo, o como [θ], lo que se llama el ceceo (Pharies, 2007, p. 195). Además, el castellano estándar distingue entre las letras LL, la lateral palatal sonora [ʎ] y Y, la semiconsonante palatal sonora [j], en el fenómeno conocido como el lleísmo, mientras que en el andaluz se pronuncia ambos LL y Y como [j], lo que se llama el yeísmo. Finalmente, en el castellano del norte, siempre se pronuncia las S ([s̺]) y en el andaluz, se aspira frecuentemente la [s] implosiva (en posición final de sílaba) (Pharies, 2007, p. 198). También en el andaluz, es común la elisión de las consonantes finales de palabras (D, L, R), la neutralización en posición implosiva de los líquidos [r] y [l] en [r] y la velarización de nasales finales de palabra ([n] > [ŋ]) (Pharies, 2007, p. 198). Finalmente, en cuanto a la gramática, mientras que en el castellano estándar se usa vosotros para la segunda persona de plural informal, en el andaluz, se usa ustedes para la segunda persona de plural formal e informal (Pharies, 2007, p. 195). Por ejemplo, en el castellano estándar se distingue entre ustedes hablan y vosotros habláis mientras que en el andaluz, ustedes hablan funciona igual para los contextos formales y informales.
Rasgos fonéticos: el Castellano vs. el Andaluz
Rasgo
Ortografía
Castellano
Andaluz
Z, Ce, Ci vs. S
Casa
Caza
[kás̺a]
[káθa] = Distinción
[kása]
[kása] = seseo
(incluye Sevilla)
[káθa]
[káθa] = ceceo
LL vs. Y
Cayó
Calló
[kajó]
[kaʎó] = lleísmo
[kajó]
[kajó] = yeísmo
[s] implosiva
Las casas
[las̺ kás̺as̺]
[laʰ kásaʰ] = aspiración
J, Ge, Gi
Gente
[χénte] = jota fuerte
[hénte] = jota suave
Líquidos (L, R) implosivos
Cultura
[kultúra]
[kurtúra] = neutralización en [r]
N final
Un punto
[uɱ punto] = asimilada
[uŋ punto] = velar
La importancia de la variedad del andaluz de Sevilla
Aunque la norma del norte, originalmente de Toledo en la Edad Media, y después de Madrid, terminó en formar el estándar oficial peninsular, no era el único estándar del período. Durante este período, Sevilla era la ciudad andaluza más importante y económicamente próspera y por eso, su variedad de la lengua también gozaba de mucho prestigio (Penny, 2006, p. 36). Cuando en 1492, bajo los Reyes Católicos, España empezó fuertemente con su colonización de regiones fuera de la península, era desde el puerto de Sevilla que todo el comercio tenía que pasar en una forma de monopolio mandado por la corona. Aunque colonizadores y comerciantes venían de muchas partes de España para viajar a las colonias, muchas veces tenían que pasar unos meses en Sevilla antes de salir y todos aprendían el dialecto de esta ciudad tan poderosa del período (Penny, 2006, p. 37). Por esta razón, la variedad del andaluz de Sevilla llegó a ser aún más importante e influyente y llegó a ser la variedad de la lengua que más influyó el español de las colonias. Los rasgos específicos de la habla Sevillana, una variedad del andaluz, eran (y todavía son) el seseo, el yeísmo, la aspiración de [s] implosiva, la neutralización de [r] y [l] implosivas en [r], la elisión de consonantes finales de palabra (L, R, D), la velarización de nasales finales de palabra en [ŋ] y la pronunciación de una jota suave [h] en vez de [x] (Pharies, 2007, pp. 195-201).
Las Islas Canarias, un archipiélago de siete islas ubicadas a poca distancia de la costa de Marruecos, fueron descubiertas primero por unos exploradores fenicios y poco después por exploradores romanos alrededor del comienzo del siglo I. Estos grupos encontraron las islas deshabitadas, aunque el descubrimiento de unos edificios ruinados da evidencia de habitantes anteriores todavía desconocidos (ikuska.com, 2009). Estos grupos no colonizaron las islas y fueron olvidadas hasta el fin del siglo trece cuando las redescubrió una flota genovesa (Pharies, 2007, p. 200). Es importante ver el redescubrimiento de las Canarias en el contexto europeo del período en que los varios países les interesaban mucho abrir rutas para los comercios con las Indias. La ubicación de las islas Canarias era, en este sentido, muy estratégicamente importante (Pérez). Sin embargo, esta vez, los exploradores nuevos se encontraron las islas habitadas por los guanches, el grupo indígena de las Canarias que es probablemente de origen bereber del norte de África (Pérez). Aunque los guanches tenían una población bastante primitiva de menos cuatro mil personas, la conquista y colonización de las islas por los españoles duraron casi un siglo por la resistencia de los guanches (Pharies, 2007, p. 200). La conquista empezó en 1402 cuando los españoles llagaron a Lanzarote, una de las islas del archipiélago. En 1433, una decisión papal dio las islas a los portugueses, pero pocos años después en 1436, esta decisión fue cambiada y los derechos a las islas pasaron al reino de Castilla. No fue hasta 1496 que la última isla de Tenerife cayó a los españoles, así terminando la conquista (ikuska.com, 2009). Después, durante unas décadas, había un período de mucha inmigración, sobre todo de colones portugueses y españoles (principalmente de Andalucía), que cambió completamente la cultura de las islas, forzando la asimilación de los guanches que sobrevivían (Pharies, 2007, p. 201). Las Canarias, como Sevilla, se convirtieron en una escala obligatoria en la ruta entre las Américas y España como parte del monopolio de comercios mandado por los Reyes Católicos (Pharies, 2007, p. 201). De esta manera, la ruta de contacto entre España y las Américas se hizo una en que el resto de España trabajaba por Sevilla, Sevilla por las Canarias, y las Canarias con las Américas por la región caribeña, una secuencia de contactos que tendría un impacto profundo en el desarrollo dialectal del castellano (Penny, 2006, p. 37).
El español de las Canarias: El Canario
Debido a la influencia de los andaluces en la conquista y colonización de las Islas Canarias y al contacto estrecho entre Sevilla y las Canarias como puntos obligatorios en la ruta comercial del reino Castillo, el español de las islas Canarias, el canario, tomaba por su norma de prestigio la de Sevilla (Penny, 2006, p. 37).
La fonética
Así, la fonética del canario emplea el seseo, la aspiración de la S implosiva, el yeísmo, la velarización de la N final para que cambie en [ŋ], la confusión entre R y L final de sílaba con la pronunciación siendo normalmente [r] y la pronunciación de la J, Ge, Gi como una jota suave [h] en vez de [x] o [χ]. Sin embargo, hay algunos rasgos fonéticos del canario que no se encuentra en el español sevillano. Uno es la tendencia a sonorizar las oclusivas [p, t, k], especialmente en posición intervocálica y tras nasal, para que, por ejemplo, la pronunciación de ‘tiempo’ sea [djémpo] y ‘tampoco’ sea [dambógo] (Pharies, 2007, p. 201). Otro rasgo fonético propio a las islas Canarias, que se puede oír en cualquier nivel social, es la pronunciación sonorizada y adherente de las letras CH, sonido africado palatal sordo [ʧ] en el castellano estándar peninsular, pero que puede hacer el efecto acústico de una Y o [j] en el habla canaria. Por ejemplo, ‘muchacho’ se pronuncia [mujajo] (Ortega; iksuka.com, 2009).
Rasgos fonéticos del Canario
Rasgo
Ortografía
Pronunciación
Z, Ce, Ci, S = seseo
Casa
Caza
[kása]
[kása]
LL, Y = yeísmo
Cayó
Calló
[kajó]
[kajó]
[s] implosiva = aspiración
Las casas
[laʰ kásaʰ]
J, Ge, Gi = jota suave
Gente
[hénte]
L, R implosiva = neutralización en [r]
Cultura
[kurtúra]
N final = velar
Con
[koŋ]
Oclusivas [p, t, k] = sonorizados en [b,d,g]
Tiempo
Tampoco
[djémpo]
[dambógo]
CH = [j]
Muchacho
[mujajo]
La morfosintaxis
Ustedes vs. Vosotros
Como en el andaluz, en las Canarias, se neutraliza la distinción entre la segunda persona de plural informal y formal, usando la forma de ustedes para los dos en vez de vosotros (Penny, 2006, p. 37). Una excepción interesante es en la isla de Gomera donde se usa el pronombre ustedes con la forma verbal de vosotros, por ejemplo se dice ustedes sois en vez de ustedes son (ikuska.com, 2009).
Fenómenos populares
En cuanto a la morfología del canario, hay muchos fenómenos populares que la caracterizan. Primero, por lo general, apenas se usa el pretérito perfecto (presente perfecto), con el pretérito indefinido siendo la preferencia en cuanto al pasado (Ortega). También, las formas siguientes son populares: siéntensen para ‘siéntense’, no los para ‘nos lo’, llevastes para ‘llevaste’, vénganos para ‘vengamos’, habemos para ‘hemos’, y cualo para ‘cual’ (Pharies, 2007, p. 201). También, en cuanto a la sintáctica, unas más peculiaridades populares son: me le acerco para ‘me acero a él’, para tú entender para ‘para que tú entiendas’, yendo tú no hay problema para ‘con tal que tú vayas no hay problema’, hay sitios que no va nadie para ‘hay sitios adonde no va nadie’, hay más de cinco años para ‘hace más de cinco años’, más nadie para ‘nadie más’ y siempre no para ‘no siempre’ (Pharies, 2007, pp. 201-202).
El imperativo
Un fenómeno común en el canario es la sustitución de la forma del indicativo por el imperativo. Por ejemplo, se dice me compras un periódico en vez de ‘cómprame un periódico’ (Ortega).
Los pronombres posesivos
El canario tiene un especial empleo de los pronombre su/suyo que sólo tienen el significado de ‘de usted’ (“Yo hablé con su hija” = ‘Yo hablé con la hija de usted’), mientras que en el castellano estándar del península, este pronombre puede tener referencia a ‘de ella, de él, de ellos, de ellas, de Ud. o de Uds.’. Para indicar posesión fuera del uso de su para hablar de ‘de usted’, en las Canarias o se usa las formas analíticas de posesión, como de ella, de él, etc. (“Hablé con la hermana de ella”) o se usa lo que se llama “el artículo con valor posesivo” (“Hablé con la hermana”) (Ortega).
El léxico
Los aspectos de los dialectos de una lengua que suelen tener la más variación son en el léxico. Aquí se puede ver más inmediatamente las influencias sociohistóricas, socioculturales y geográficas (Ortega). Como su historia con muchas influencias y contactos culturales diferentes, también el léxico del español de las islas Canarias ha sido influido de fuentes variadas. Aunque mucho del léxico propio a las Canarias viene de adaptaciones y desarrollos del léxico general del español, también hay muchos préstamos que muestran las influencias de su pasado sociohistoricamente variada. Estos préstamos se puede dividir básicamente en tres categorías: los Guanchismos, los Portuguesismos y los Americanismos (Ortega).
Los Guanchismos
La conquista y la colonización de las Canarias eliminaron mucho de la cultura guanche. Sin embargo, ha quedado un porcentaje del léxico canario, principalmente de nombres propios toponímicos, que vienen de la cultura indígena (Ortega). Unos ejemplos son:
Baifo = ‘cabrito’ Tagaste = un tipo de arbusto de madura muy dura Tabaiba = un tipo de árbol Gofio = ‘harina grueso de maíz, trigo o cebada tostada’
(Ortega; ikuska.com, 2009)
Los Portuguesismos
Muchos de los asentamientos de colonos portugueses en las islas Canarias quedaban varios siglos, muchas veces hasta el siglo XVII, y así influían bastante al español de la región. Es interesante que en contra de lo que normalmente ocurre con los préstamos, los portuguesismos figuran en las Canarias en todas las categorías léxicas, aún incluyendo el adverbio (Ortega). Unos ejemplos incluyen:
Enchumbar = ensopar; empapar de agua Engodar = atraer con cebo; engatusar Liña = cuerda para tender la ropa Magua = pena; desconsuelo Maresía = olor de mar Perlujo = impertinente Safado = malo; pillo
(Ortega; ikuska.com, 2009)
Los americanismos
Debido al estatus de las Canarias como escala obligatoria en la ruta comercial entre España y las Américas durante el período colonial, las islas tenían siempre un contacto muy estrecho con las colonias americanas y por eso, las dos regiones comparten bastantes características lingüísticas, con la base de ambos siendo las normas sevillanas (Penny, 2006, p. 37). Unos ejemplos de préstamos comunes en el canario con origen americana incluyen:
Bemba = boca de labios gruesos Gandola = vehículo automóvil de carga de gran tamaño Guagua = autobús Guanajo = atontado; bobo; tonto Guataca = azada Machango= tedioso; pelele, payaso (como insulto) Sambumbiar = agitar o sacudir un líquido con cierta violencia
(Ortega; ikuska.com, 2009)
El Español de las Canarias
Variación
El español es una lengua con mucha variedad. Se puede categorizar las variedades, o dialectos, como en cualquier lengua, según varias divisiones, pero muchas veces, las líneas no son muy claro como que en la mayoría de los casos de variación lingüística, hay más de un tipo de variación que influye cualquier fenómeno que se puede describir. En general, cuando se habla de un dialecto o una variedad, es un concepto en contraste con la lengua estándar. Sin embargo, la definición lingüística incluye el estándar (Pharies, 2007, p. 189), y aún el estándar de muchas lenguas con hablantes ubicados en regiones geográficas muy diferentes, tiene variaciones de qué es el estándar también (Holmes, 2008, p. 77). Por ejemplo, mientras que durante un tiempo, el inglés estándar británica era el único estándar para la lengua, hoy día existe un inglés americano estándar y un inglés australiano estándar, etc., que son todos el autoridad lingüístico prestigioso dentro de su región geográfica (Holmes, 2008, p. 128).Fuera de esta distinción entre la idea de la lengua estándar y no estándar, todavía se puede hablar de cada versión de una lengua en términos de sus variaciones según la región geográfica, que se llaman geolectos, las variaciones según factores sociolingüísticos (como posición socio-económico, educación, etnicidad, edad, sexo, etc.) que se llaman sociolectos, las variaciones tras el tiempo, o variación diacrónica (Penny, 2006, p. 19), y también de factores más individualistas como los registros y estilos diferentes que una persona usa para situaciones distintas o para expresar o crear su identidad (Holmes, 2008, p. 235). Debido a la historia larga y complicada del español, que cubre tantas regiones diferentes, todos estos factores de variación dentro de una lengua, y también las influencias de otras lenguas en contacto con el español, confluyen para crear mucha variedad en niveles diferentes.
Categorización de geolectos del español peninsular
El español peninsular se divide básicamente en dos dialectos, el castellano estándar del norte y el andaluz del sur. Hay varios rasgos fonológicos que destacan como marcas de las diferencias entre los dos dialectos. Primero, unos fonemas del castellano medieval evolucionaron de maneras diferentes en el norte y en el sur. Las fonemas africadas [ʦ] y [ʣ] se neutralizaron en la fricativa interdental sorda [θ] en el castellano y la fricativa lamino-dental sorda [s] en el andaluz, las fricativas [s̺] y [z̺] se neutralizaron en la fricativa apico-alveolar sorda [s̺] en el castellano y la [s] lamino-dental en el andaluz y las fricativas [ʃ] y [ʒ] se neutralizaron en la fricativa uvular sorda o “jota fuerte” [χ] en castellano y la fricativa velar sorda [x] o, aún más frecuentemente, la fricativa glotal sorda o “jota suave” [h] en el andaluz (Pharies, 2007, pp. 195-197). Estas evoluciones diferentes de las dos regiones han hecho que hasta hoy día, en el castellano estándar peninsular, hay una distinción en que se pronuncian las letras Z, Ce, Ci como [θ] y la letra S como [s̺]. En cambio, en el variante andaluz, no se distinguen entre estas dos fonemas y se pronuncian Z, Ce, Ci y S como [s], el fenómeno que se llama el seseo, o como [θ], lo que se llama el ceceo (Pharies, 2007, p. 195). Además, el castellano estándar distingue entre las letras LL, la lateral palatal sonora [ʎ] y Y, la semiconsonante palatal sonora [j], en el fenómeno conocido como el lleísmo, mientras que en el andaluz se pronuncia ambos LL y Y como [j], lo que se llama el yeísmo. Finalmente, en el castellano del norte, siempre se pronuncia las S ([s̺]) y en el andaluz, se aspira frecuentemente la [s] implosiva (en posición final de sílaba) (Pharies, 2007, p. 198). También en el andaluz, es común la elisión de las consonantes finales de palabras (D, L, R), la neutralización en posición implosiva de los líquidos [r] y [l] en [r] y la velarización de nasales finales de palabra ([n] > [ŋ]) (Pharies, 2007, p. 198). Finalmente, en cuanto a la gramática, mientras que en el castellano estándar se usa vosotros para la segunda persona de plural informal, en el andaluz, se usa ustedes para la segunda persona de plural formal e informal (Pharies, 2007, p. 195). Por ejemplo, en el castellano estándar se distingue entre ustedes hablan y vosotros habláis mientras que en el andaluz, ustedes hablan funciona igual para los contextos formales y informales.
Rasgos fonéticos: el Castellano vs. el Andaluz
Caza
[káθa] = Distinción
[kása] = seseo
(incluye Sevilla)
[káθa] = ceceo
Calló
[kaʎó] = lleísmo
[kajó] = yeísmo
La importancia de la variedad del andaluz de Sevilla
Aunque la norma del norte, originalmente de Toledo en la Edad Media, y después de Madrid, terminó en formar el estándar oficial peninsular, no era el único estándar del período. Durante este período, Sevilla era la ciudad andaluza más importante y económicamente próspera y por eso, su variedad de la lengua también gozaba de mucho prestigio (Penny, 2006, p. 36). Cuando en 1492, bajo los Reyes Católicos, España empezó fuertemente con su colonización de regiones fuera de la península, era desde el puerto de Sevilla que todo el comercio tenía que pasar en una forma de monopolio mandado por la corona. Aunque colonizadores y comerciantes venían de muchas partes de España para viajar a las colonias, muchas veces tenían que pasar unos meses en Sevilla antes de salir y todos aprendían el dialecto de esta ciudad tan poderosa del período (Penny, 2006, p. 37). Por esta razón, la variedad del andaluz de Sevilla llegó a ser aún más importante e influyente y llegó a ser la variedad de la lengua que más influyó el español de las colonias. Los rasgos específicos de la habla Sevillana, una variedad del andaluz, eran (y todavía son) el seseo, el yeísmo, la aspiración de [s] implosiva, la neutralización de [r] y [l] implosivas en [r], la elisión de consonantes finales de palabra (L, R, D), la velarización de nasales finales de palabra en [ŋ] y la pronunciación de una jota suave [h] en vez de [x] (Pharies, 2007, pp. 195-201).
Las Canarias: Historia externa
Las Islas Canarias, un archipiélago de siete islas ubicadas a poca distancia de la costa de Marruecos, fueron descubiertas primero por unos exploradores fenicios y poco después por exploradores romanos alrededor del comienzo del siglo I. Estos grupos encontraron las islas deshabitadas, aunque el descubrimiento de unos edificios ruinados da evidencia de habitantes anteriores todavía desconocidos (ikuska.com, 2009). Estos grupos no colonizaron las islas y fueron olvidadas hasta el fin del siglo trece cuando las redescubrió una flota genovesa (Pharies, 2007, p. 200). Es importante ver el redescubrimiento de las Canarias en el contexto europeo del período en que los varios países les interesaban mucho abrir rutas para los comercios con las Indias. La ubicación de las islas Canarias era, en este sentido, muy estratégicamente importante (Pérez). Sin embargo, esta vez, los exploradores nuevos se encontraron las islas habitadas por los guanches, el grupo indígena de las Canarias que es probablemente de origen bereber del norte de África (Pérez). Aunque los guanches tenían una población bastante primitiva de menos cuatro mil personas, la conquista y colonización de las islas por los españoles duraron casi un siglo por la resistencia de los guanches (Pharies, 2007, p. 200). La conquista empezó en 1402 cuando los españoles llagaron a Lanzarote, una de las islas del archipiélago. En 1433, una decisión papal dio las islas a los portugueses, pero pocos años después en 1436, esta decisión fue cambiada y los derechos a las islas pasaron al reino de Castilla. No fue hasta 1496 que la última isla de Tenerife cayó a los españoles, así terminando la conquista (ikuska.com, 2009). Después, durante unas décadas, había un período de mucha inmigración, sobre todo de colones portugueses y españoles (principalmente de Andalucía), que cambió completamente la cultura de las islas, forzando la asimilación de los guanches que sobrevivían (Pharies, 2007, p. 201). Las Canarias, como Sevilla, se convirtieron en una escala obligatoria en la ruta entre las Américas y España como parte del monopolio de comercios mandado por los Reyes Católicos (Pharies, 2007, p. 201). De esta manera, la ruta de contacto entre España y las Américas se hizo una en que el resto de España trabajaba por Sevilla, Sevilla por las Canarias, y las Canarias con las Américas por la región caribeña, una secuencia de contactos que tendría un impacto profundo en el desarrollo dialectal del castellano (Penny, 2006, p. 37).
El español de las Canarias: El Canario
Debido a la influencia de los andaluces en la conquista y colonización de las Islas Canarias y al contacto estrecho entre Sevilla y las Canarias como puntos obligatorios en la ruta comercial del reino Castillo, el español de las islas Canarias, el canario, tomaba por su norma de prestigio la de Sevilla (Penny, 2006, p. 37).
La fonética
Así, la fonética del canario emplea el seseo, la aspiración de la S implosiva, el yeísmo, la velarización de la N final para que cambie en [ŋ], la confusión entre R y L final de sílaba con la pronunciación siendo normalmente [r] y la pronunciación de la J, Ge, Gi como una jota suave [h] en vez de [x] o [χ]. Sin embargo, hay algunos rasgos fonéticos del canario que no se encuentra en el español sevillano. Uno es la tendencia a sonorizar las oclusivas [p, t, k], especialmente en posición intervocálica y tras nasal, para que, por ejemplo, la pronunciación de ‘tiempo’ sea [djémpo] y ‘tampoco’ sea [dambógo] (Pharies, 2007, p. 201). Otro rasgo fonético propio a las islas Canarias, que se puede oír en cualquier nivel social, es la pronunciación sonorizada y adherente de las letras CH, sonido africado palatal sordo [ʧ] en el castellano estándar peninsular, pero que puede hacer el efecto acústico de una Y o [j] en el habla canaria. Por ejemplo, ‘muchacho’ se pronuncia [mujajo] (Ortega; iksuka.com, 2009).
Rasgos fonéticos del Canario
Caza
[kása]
Calló
[kajó]
Tampoco
[dambógo]
La morfosintaxis
Ustedes vs. Vosotros
Como en el andaluz, en las Canarias, se neutraliza la distinción entre la segunda persona de plural informal y formal, usando la forma de ustedes para los dos en vez de vosotros (Penny, 2006, p. 37). Una excepción interesante es en la isla de Gomera donde se usa el pronombre ustedes con la forma verbal de vosotros, por ejemplo se dice ustedes sois en vez de ustedes son (ikuska.com, 2009).
Fenómenos populares
En cuanto a la morfología del canario, hay muchos fenómenos populares que la caracterizan. Primero, por lo general, apenas se usa el pretérito perfecto (presente perfecto), con el pretérito indefinido siendo la preferencia en cuanto al pasado (Ortega). También, las formas siguientes son populares: siéntensen para ‘siéntense’, no los para ‘nos lo’, llevastes para ‘llevaste’, vénganos para ‘vengamos’, habemos para ‘hemos’, y cualo para ‘cual’ (Pharies, 2007, p. 201). También, en cuanto a la sintáctica, unas más peculiaridades populares son: me le acerco para ‘me acero a él’, para tú entender para ‘para que tú entiendas’, yendo tú no hay problema para ‘con tal que tú vayas no hay problema’, hay sitios que no va nadie para ‘hay sitios adonde no va nadie’, hay más de cinco años para ‘hace más de cinco años’, más nadie para ‘nadie más’ y siempre no para ‘no siempre’ (Pharies, 2007, pp. 201-202).
El imperativo
Un fenómeno común en el canario es la sustitución de la forma del indicativo por el imperativo. Por ejemplo, se dice me compras un periódico en vez de ‘cómprame un periódico’ (Ortega).
Los pronombres posesivos
El canario tiene un especial empleo de los pronombre su/suyo que sólo tienen el significado de ‘de usted’ (“Yo hablé con su hija” = ‘Yo hablé con la hija de usted’), mientras que en el castellano estándar del península, este pronombre puede tener referencia a ‘de ella, de él, de ellos, de ellas, de Ud. o de Uds.’. Para indicar posesión fuera del uso de su para hablar de ‘de usted’, en las Canarias o se usa las formas analíticas de posesión, como de ella, de él, etc. (“Hablé con la hermana de ella”) o se usa lo que se llama “el artículo con valor posesivo” (“Hablé con la hermana”) (Ortega).
El léxico
Los aspectos de los dialectos de una lengua que suelen tener la más variación son en el léxico. Aquí se puede ver más inmediatamente las influencias sociohistóricas, socioculturales y geográficas (Ortega). Como su historia con muchas influencias y contactos culturales diferentes, también el léxico del español de las islas Canarias ha sido influido de fuentes variadas. Aunque mucho del léxico propio a las Canarias viene de adaptaciones y desarrollos del léxico general del español, también hay muchos préstamos que muestran las influencias de su pasado sociohistoricamente variada. Estos préstamos se puede dividir básicamente en tres categorías: los Guanchismos, los Portuguesismos y los Americanismos (Ortega).
Los Guanchismos
La conquista y la colonización de las Canarias eliminaron mucho de la cultura guanche. Sin embargo, ha quedado un porcentaje del léxico canario, principalmente de nombres propios toponímicos, que vienen de la cultura indígena (Ortega). Unos ejemplos son:
Baifo = ‘cabrito’
Tagaste = un tipo de arbusto de madura muy dura
Tabaiba = un tipo de árbol
Gofio = ‘harina grueso de maíz, trigo o cebada tostada’
(Ortega; ikuska.com, 2009)
Los Portuguesismos
Muchos de los asentamientos de colonos portugueses en las islas Canarias quedaban varios siglos, muchas veces hasta el siglo XVII, y así influían bastante al español de la región. Es interesante que en contra de lo que normalmente ocurre con los préstamos, los portuguesismos figuran en las Canarias en todas las categorías léxicas, aún incluyendo el adverbio (Ortega). Unos ejemplos incluyen:
Enchumbar = ensopar; empapar de agua
Engodar = atraer con cebo; engatusar
Liña = cuerda para tender la ropa
Magua = pena; desconsuelo
Maresía = olor de mar
Perlujo = impertinente
Safado = malo; pillo
(Ortega; ikuska.com, 2009)
Los americanismos
Debido al estatus de las Canarias como escala obligatoria en la ruta comercial entre España y las Américas durante el período colonial, las islas tenían siempre un contacto muy estrecho con las colonias americanas y por eso, las dos regiones comparten bastantes características lingüísticas, con la base de ambos siendo las normas sevillanas (Penny, 2006, p. 37). Unos ejemplos de préstamos comunes en el canario con origen americana incluyen:
Bemba = boca de labios gruesos
Gandola = vehículo automóvil de carga de gran tamaño
Guagua = autobús
Guanajo = atontado; bobo; tonto
Guataca = azada
Machango= tedioso; pelele, payaso (como insulto)
Sambumbiar = agitar o sacudir un líquido con cierta violencia
(Ortega; ikuska.com, 2009)
Bibliografía